Destruyendo sus huellas...


La imagen que presentamos a continuación es desola­dora, corresponde al estado actual de la casa del cardenal Sancha en su pueblo natal, Quintana del Pidio (Burgos). Según las últimas noticias de que disponemos, el próximo martes 3 de junio de 2014 será demolida parcialmente.

La situación es de una gran consternación e impotencia por parte de los que valoramos una edificación como esta de tanto valor para la historia de este pueblo, testimonio de un legado patrimonial que corresponde a una personalidad tan relevante como el beato cardenal Ciriaco María Sancha y Hervás. Se le añade el agravante de ser un hito de identidad para los lugareños, que le hace ser especialmente valorado por la comunidad y hubiese necesitado un mantenimiento para evitar su desaparición.

La falta de conservación, la inhabitabilidad y el total abandono de su mantenimiento son circunstancias que han llevado a la destrucción de uno de los edificios más emblemáticos para Quintana del Pidio, "la casa del cardenal Sancha", y con ello a la pérdida irreparable de un legado cultural singular.
 
A finales de la década de los setenta del pasado siglo publicaba Chueca Goitia un libro que lleva por título La destrucción del legado urbanístico español; el autor clamaba en sus páginas contra la “hecatombe del urbanismo actual”, y así tituló su primer capítulo. En él llamaba a los españoles a conservar lo que les es propio, su patrimonio cultural, y a no dejárselo arrebatar por la especulación, la codicia o la moda.


Fachada principal de la casa familiar
C/Cardenal Sancha, 14 (Quintana del Pidio)
Escalera interior de la casa
(detalle del estado actual)
























Tras contactar con las distintas administraciones implicadas (Junta de Castilla y León, Diputación Provincial de Burgos y Ayuntamiento de Quintana del Pidio) nos comunicaban que la decisión de intervención sobre el inmueble se debe a una actuación forzosa ante el riesgo que supone para los viandantes y viviendas colindantes el posible derrumbamiento inminente de la edificación, ya que presenta un estado de gran peligro desde hace bastantes años y tanto los muros como la cubierta se están desprendiendo poco a poco, por lo que caen cascotes y es imprescindible por imperativo legal actuar sin dilación.

Durante estos años las distintas administraciones han intentado por la vía administrativa contactar con los herederos de la propiedad (propietarios y únicos responsables del inmueble) para buscar una solución e intentar distintas alternativas para su conservación y restauración. Al no ponerse de acuerdo las partes afectadas y no encontrarse una solución al problema, el tiempo ha jugado en contra y nos ha dejado como resultado final este suceso.

Un edificio que hubie­se podido muy bien ser rentabilizado para funciones culturales, como punto de referencia para los devotos del Beato que sin duda visitarán las huellas de su vida a través de los lugares de la geografía española que están especialmente repletos de ellas -tal vez el más importante sea su pueblo, sus gentes, sus costumbres, la tierra que le vio nacer- y cuya memoria parece poco a poco borrarse con el tiempo… 

Por parte de la administración local se nos ha asegurado la tristeza que supone para el pueblo la destrucción constante de este edificio, sobre el que no han podido actuar antes al no tener competencias legales hasta la fecha. No obstante, se ha solicitado encarecidamente a la administración la supervisión y conservación de la mayor parte posible de elementos decorativos y estructurales del edificio para una posible reutilización si se encontrasen -en un futuro esperemos próximo- vías de subvención o ayudas económicas para ejecutar un proyecto de rehabilitación del mismo. 

Pedimos al Beato que nos ayude a llevar a cabo todo con la mayor fraternidad posible, poniendo cada uno de nosotros lo que esté a su alcance para ayudar en lo que sea necesario a fin de conseguir entre todos que pronto pueda ser un lugar recuperado y de referencia para todos sus devotos y paisanos.

Restaurador del primado...

Con motivo de las VII Jornadas Toledanas de Pensamiento Católico -organizadas por el Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso de Toledo y que llevaron por título Los primados. Santos y reformadores-, se celebró el pasado 11 de marzo en el Salón de Actos Beato Cardenal Sancha del Seminario Mayor de Toledo la conferencia Beato Cardenal Sancha, la restauración del primado. Fue impartida por el Dr. D. Carlos Miguel García Nieto, sacerdote vicepostulador de la Causa del Beato y catedrático de Historia de la Iglesia en el ISET San Ildefonso de Toledo.

El ponente estuvo acompañado por el Vicario Episcopal para la Cultura, don César García Magán, el director del ISET San Ildefonso, don Francisco María Fernández Jiménez, don Miguel Ángel Dionisio Vivas, profesor del ISET San Ildefonso y don Cleofé Sánchez Montealegre, profesor emérito del ISET San Ildefonso.

Todas las sesiones de las Jornadas comenzaron con el rezo de la oración aprobada con motivo de la beatificación para pedir gracias por intercesión del cardenal Sancha. Tras concluir la oración, don Cleofé comenzó el acto con una presentación del conferenciante al numeroso auditorio asistente, realizando un recorrido por su trayectoria personal, académica y ministerial. Incidió sobre aspectos relevantes para comprender su línea de trabajo actual, como sus estudios de Geografía e Historia en la Universidad Autónoma de Madrid donde fue alumno -entre otros grandes historiadores- de don Luis Suárez Fernández, de quien sin duda recibió no solo conocimientos históricos sino ante todo un modelo metodológico que posteriormente se plasmará en su praxis docente e investigadora actual.

Conferencia en el Salón de Actos del Seminario Mayor de Toledo, 11 de marzo de 2014
Tras la presentación, el ponente realizó un recorrido histórico por la historia de España y su vinculación con la historia de la Iglesia española, haciendo hincapié en aquellos aspectos más directamente relacionados -tanto a priori como contemporáneamente- con los acontecimientos históricos acaecidos en torno a 1898 (fecha en que Sancha es designado Primado de España) y sucesivos años de su pontificado en la sede primada.

A continuación ofrecemos un extracto de su disertación :

España se había perdido y era preciso recuperarla. Así se expresaba un anónimo monje mozárabe que completaba las Crónicas de san Isidoro mediado el siglo VIII. [...] Todo ese esplendor, que alcanza su culmen con Carlos V y su hijo Felipe, se desbarata fulminantemente en el ocaso del siglo XIX. España, tal y como sucediera mil años atrás, volvía a “perderse”. España dudaba de sí; tras un cuarto de siglo de prácticas caciquiles, el régimen mostraba claros síntomas de cansancio, de hartazgo... [...] Era el desastre, el desastre del 98, consumado en el Tratado de París el 10 de diciembre de ese año “maldito”. La Iglesia, por su parte, adolecía de una larga crisis de la que costaba mucho recuperarse: un siglo de exclaustraciones y desamortizaciones, había dejado un balance de miseria material, intelectual, moral y espiritual en su clero y religiosos; y, por extensión, en el pueblo fiel. Para colmo, en el último cuarto de siglo sufrió una división que afectó tanto al episcopado, como a los clérigos –seculares y regulares– y a los seglares. Por todas partes, en la sociedad civil, intelectual y eclesiástica, surgían voces que instaban a la regeneración.


La ponencia concluyó con una síntesis muy completa en la que a través del estudio de algunos aspectos clave en la biografía del Beato el ponente afirmó que el cardenal Sancha "con su vida restauró el Primado" :

Permítanme unas consideraciones sobre lo que el Cardenal representó para la regeneración que tanto se anhelaba en aquel momento y que también hoy puede ayudarnos en la vida social, política, cultural y eclesial. En el cardenal Sancha se conjugan, en una síntesis feliz, cuatro dimensiones: su catolicidad y adhesión fiel a la Sede de Pedro; un corazón sacerdotal, de pastor, identificado plenamente con la Eucaristía –de ahí derivaba precisamente su entrega a los pobres, materiales y en el espíritu–; su amor a España; y, por último, su apertura al exterior. 
 
De la primera, su catolicidad y adhesión al Vicario de Cristo, tenemos testimonios elocuentes que comienzan desde su cautiverio en Cuba como víctima del cisma. Sabía que en Pedro se salvaba la comunión eclesial, y no le importó perder en lo personal con tal de que esta comunión con el obispo de Roma no mermara un ápice. Una pasión por la libertad de la Iglesia le llevó a defender con valentía los derechos más elementales que un laicismo sectario se negaba reconocer. El cardenal fue considerado como el hombre del Papa en España. 
 
Del segundo, su corazón de pastor plenamente identificado con la Eucaristía, aparte de la organización del primer Congreso Eucarístico Nacional en Valencia y otras iniciativas para incentivar el culto a Jesús Sacramentado, bien podemos decir que su vida fue una plasmación del ideal eucarístico de despojo personal en favor de los demás: el ideal de la última Cena, cuando Jesús lava los pies de los discípulos: «Habéis visto lo que he hecho con vosotros... Haced también vosotros lo mismo». Este ideal de servicio no partía en él de un natural sentido de solidaridad o de humana compasión; nacía precisamente de la esencia cristiana que marca su origen, centro y meta: la presencia real de Jesucristo vivo en la Eucaristía, que nos impele a entregarnos como Él, hasta el extremo. Se le reconoció como padre de los pobres porque en su corazón latía un amor profundo a la Eucaristía y al sacerdocio, que universalizaba su paternidad para con todos. 
 
Buen conocedor de la historia de fe de nuestra nación, amó profundamente a España y la representó con enorme dignidad allá por donde pasó. Trabajó por que la joven dinastía, a la muerte de Alfonso XII, no fuera objeto de ataques extremos que se intentaron contra una viuda joven y embarazada. España no podía permitirse más derramamientos de sangre en una nueva contienda civil. Su actitud de apoyo incondicional al gobierno y a la Corona en la guerra colonial alentó a muchos para aunar esfuerzos en un momento de emergencia nacional como fue el 98. He mencionado muy de pasada el surgimiento de los nacionalismos en el último tercio del siglo XIX. Suponían un golpe muy serio justo en un momento en el que la Patria se veía arrastrada al desastre, a su pérdida. Don Ciriaco María era muy consciente de que su posición de Primado no sólo representaba un carisma de servicio a la unidad de la Iglesia, sino también al valor moral que suponía la unidad nacional. Conocía muy bien lo que representaba Toledo y su historia en la defensa de este valor esencial de convivencia. Y no dudó en mediar y tender puentes en un brote de nacionalismo que surgió en la Barcelona de principios de siglo, y en el que se vio involucrado el obispo de aquella diócesis y más de un miembro de su clero. El episodio lo he tratado con detalle en El cardenal Sancha y la unidad de los católicos españoles. Fueron unos meses críticos en los que el Primado tuvo que viajar a Roma entrevistarse con León XIII para encontrar la solución más acorde sin herir sentimientos, pero dejando siempre a salvo el valor de la unidad como pilar irrenunciable. 
 
Amó profundamente a España y lo que ésta representaba en su historia y estaba llamada a dar en el presente y en el futuro. A fuer de católico fue un gran patriota, porque el patriotismo hace referencia no a derechas o izquierdas, sino a la virtud de la piedad, que dimana del cuarto mandamiento: la Patria es el lugar de los padres, el ámbito de las esencias. Pero, lejos de aislarse en una actitud excluyente o arrogante, abraza a otros miembros de diferentes naciones para complementarse y enriquecerse con lo mejor de sus valores patrios. Eso representó el cardenal Sancha. El Gobierno de la nación, en labios de su ministro de Gracia y Justicia, lo definió como «inolvidable ornamento de la Iglesia y de la Patria». Y seguía el marqués de Figueroa: «De aquella manera callada y modesta, que era la propia de su espíritu, el Cardenal Sancha supo en difíciles circunstancias prestar grandes servicios a la Patria y a la Iglesia; lo saben cuantos han seguido las tristes vicisitudes de nuestra Historia». 
 
Y, por último, su apertura al exterior, ejercida en varios viajes por Europa, donde iba observando la evolución del catolicismo del momento y del movimiento social, a fin de plasmar en España todo aquello que pudiera ser aplicado. Cuántos sacerdotes y cuántas economías escuálidas debieron su subsistencia a los contactos que el cardenal hizo en el exterior. Si aquel anónimo monje mozárabe del siglo VIII veía en los “europenses” –es decir, en Europa– la esperanza para “recuperar” aquella España perdida –¿se acuerdan?–, el cardenal Sancha fue el hombre que, merced a sus múltiples viajes por el viejo continente, pudo introducir a la Iglesia española en la modernidad, sin renunciar a las mejores esencias del sólido acerbo teológico y espiritual hispánico. Hemos visto la admiración que atrajo hacia lo español en el Congreso de Londres. Dentro del episcopado hispano fue el hombre mejor conocido y admirado en el exterior, y la ventana por la que la Iglesia española se asomaba fuera de sus fronteras. En una época de crisis de identidad, en la que unos clamaban por españolizar Europa y otros por europeizar España, él supo aunar tradición y modernidad en una síntesis católica perfecta. Desde muy joven vivió la espiritualidad de san Benito, padre de Europa, la cual proyectó en sus fundaciones, especialmente en las Hermanas de Cuba y en la primera Trapa femenina de España. Esa espiritualidad benedictina fue enriqueciéndose con los místicos españoles y otros maestros hispánicos de espiritualidad. El cardenal Sancha fue profundamente español, abiertamente europeo y católicamente universal. De ahí que estemos ante el hombre que, desde el catolicismo, ofreció la respuesta regeneracionista y equilibrada que aquellos tiempos exigían; lo hizo con su vida y con sus escritos. 
 
Toledo ha dado a España grandes primados. En el siglo XV se habla del Gran Cardenal para designar a Mendoza; otros también lo fueron: Gil de Albornoz, Jiménez de Rada, Cisneros, Lorenzana... En nuestro tiempo bien podemos considerar al bienaventurado Sancha como el Gran Cardenal de la España Contemporánea. Posiblemente no ha habido un obispo tan internacional y cosmopolita dentro del episcopado español en los últimos siglos de nuestra Historia. 
 
Aquel hombre, que era grande por tantos motivos, dotado por naturaleza de singulares cualidades, sin embargo su figura queda aún más engrandecida por algo en lo que sus contemporáneos coincidieron: su ardiente celo de caridad. Una corporación tan dispar en sus miembros como el Cabildo primado, reconocía por unanimidad el epitafio que, grabado en bronce, perviviría hasta nuestros días en su lápida sepulcral: «Hecho todo a todos con ardiente celo de caridad. Vivió pobre, murió paupérrimo». 
 
Santidad y reforma fueron de la mano en su persona, de manera que los frutos de su vida santa y su actuación pastoral afloraron de manera eminente cuando la persecución religiosa de los años 30 provocó testimonios heroicos de santidad martirial. Esa Iglesia era hija espiritual de cuanto había sembrado el beato y regado con no pocos sinsabores. 
 
Estamos en condiciones de afirmar que con su vida restauró el Primado. Pero no una primacía de poder y honores vanos, sino la que Jesús pedía a sus discípulos en el Evangelio: «Quien sea el primero hágase el último y el servidor de todos». Sólo desde esta percepción de ocupar el último lugar pudo restaurar una institución que nació como carisma al servicio de la unidad, de la comunión del Episcopado entre sí y de éste con Pedro, el obispo de Roma. Sin duda todos lo reconocieron como el hombre del papa en España. Pero también como el servidor de sus hermanos obispos, obrando como impulsor de grandes iniciativas y cediendo el honor de las presidencias a otros; hombre de gran sentido práctico, evitaba protagonismos para ganar adeptos a la causa de la unidad, que era lo que realmente importaba. 
 
Ojalá que el estudio de estos hombres eminentes sirva para dar luz a la figura del Primado como un instrumento posible, una propuesta realizable en la Iglesia de nuestro tiempo, desde una perspectiva de servicio prudente y constructivo a la unidad, a la comunión dentro del episcopado y de éste con Roma.


 

25/02/2014 : 105º Aniversario

TOLEDO CELEBRÓ AYER LA MEMORIA LITÚRGICA DEL BEATO CIRIACO MARÍA SANCHA Y HERVÁS

El deán de la Catedral Primada, don Juan Sánchez, hizo un recorrido por la vida de este gran hombre que murió por amor, ejerciendo siempre la caridad.

Ayer se celebró la Memoria Litúrgica del Cardenal Sancha, que tiene lugar cada 25 de febrero, y por este motivo tuvo lugar una Eucaristía en la capilla de San Pedro de la Catedral Primada de Toledo, que estuvo presidida por el deán de la Catedral Primada, don Juan Sánchez Rodríguez, que en la homilía destacó el gran corazón que tuvo el beato, indicando que “era pequeño de estatura pero grande en espíritu, y con un corazón inquieto, de una gran sencillez pero de un gran talento”.

Asimismo el deán subrayó que este gran hombre tenía todas las inquietudes que un gran pastor puede tener, con una gran preocupación en la formación del clero, por lo que “los sacerdotes tenemos en él un libro abierto”.

Don Juan Sánchez, que hizo un recorrido por la vida del beato, recordó que Ciriaco María Sancha y Hervás murió por amor, siempre ejerciendo la caridad.

En este sentido recordó una anécdota que pone de manifiesto el gran amor por los demás que tenía el cardenal Sancha. Así señaló el deán que contaba una familia de la parroquia de Santiago del Arrabal que un día bajando el cardenal primado acompañado de su secretario que tiraba de un burro donde portaba víveres, mantas, zapatos, juguetes…etc para los más necesitados de aquella zona, tuvo un gesto que retrata perfectamente la talla de este hombre de Dios, tomó unos zapatos de los que llevaba para repartir entre los más pobres y él mismo se los calzó a Conrada, una mujer que encontró por la calle descalza.

Toledo, 25 de febrero de 2014 - 18:00 - Capilla de San Pedro (Catedral de Toledo)

Junto al deán de la Catedral Primada concelebraron en la Eucaristía de la Memoria Litúrgica del Beato Ciriaco María Sancha y Hervás, algunos sacerdotes vinculados a la causa, como Don Clemente Felipe Alcón, párroco de Valmojado, Don Iñaki Orduña, párroco de Colmenar Viejo (Madrid), don José María Ruiz y don Ramón Álvarez Velasco, ambos monjes benedictinos que atienden la comunidad de Montserrat, don Miguel Sánchez Torrejón, delegado diocesano de la delegación para el Clero, don Carlos Miguel García Nieto, biógrafo y vicepostulador de la Causa de Canonización del beato y Don Tomás Ruiz Novés, canónigo de la Catedral.

A esta Eucaristía asistieron sus fieles devotos procedentes de diversos puntos de la geografía española. Igualmente, acudieron una representación de algunas comunidades religiosas como las Siervas de María y otras que fueron fundadas por el beato como las Damas Catequistas y las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha.

Al finalizar la celebración, el nuevo vicepostulador de la Causa, don Carlos Miguel García Nieto, agradeció su labor a todas las personas que han trabajado en ella precediéndole en esta tarea y animó a todos a colaborar en la misma para que su canonización pueda ser pronto una feliz realidad.

Así facilitaron a los fieles presentes las nuevas estampas y marcapáginas-relicario que permitirán cada vez a más devotos encomendarse a él. Asimismo recordó la cuenta bancaria que está abierta, y está destinada exclusivamente a colaborar económicamente a través de donativos para cubrir los gastos de la Causa de Canonización.

25 de febrero de 2014 : Memoria litúrgica del Beato


Nueva Postulación para la Causa de Canonización

Recientemente ha sido nombrado un nuevo postulador y vicepostulador para la Causa de Canonización del Cardenal Sancha, para suceder a los actuales, que han dejado sus cargos por razones de edad.

El nuevo postulador de la Causa es el P. Samson Silloríquez Subaldo (OAR), que sucede en el cargo al P. Romualdo Rodrigo Lozano (OAR), experto canonista especializado en causas de beatificación y canonización, que ha sido postulador de más de 50 causas de santos. 

Asimismo, el nuevo vicepostulador es don Carlos Miguel García Nieto, quien continuará la labor desempeñada hasta hace unos años por don Rogelio Ramos Ramírez, ambos sacerdotes diocesanos de Toledo. 

En imagen : P. Rodrigo (izda) y D. Rogelio (dcha) ante el ataúd
con los restos del Cardenal Sancha durante su exhumación

El P. Samson Silloríquez Subaldo es natural de Filipinas, agustino recoleto desde 1977 y presbítero desde 1981. Ha sido profesor en el teologado de Mira-Nila (Filipinas), ha colaborado como consultor canónico en el arzobispado de Manila y ha ejercido su ministerio en diferentes lugares del mundo. 

Desde 2004 viene desempeñando el cargo de procurador ante la Santa Sede y postulador de diversas causas de santos.
  
 En imagen : P. Samson Silloríquez

D. Carlos Miguel García Nieto es sacerdote diocesano de Toledo desde 1993, donde ha desempeñado su ministerio en diversos ámbitos pastorales. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, realizó posteriormente sus estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Ildefonso" de Toledo, donde actualmente es catedrático de Historia de la Iglesia y coordinador del Bienio de Licenciatura en Historia de la Iglesia. Es doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma; su tesis doctoral supuso un momento clave para el proceso de beatificación del cardenal Sancha.

Delegado episcopal para la beatificación del cardenal Sancha, el 1 de marzo de 2010 fue recibido por S.S. Benedicto XVI, a quien agradeció en nombre de la diócesis de Toledo el gran don que había supuesto la beatificación del cardenal Sancha. En dicho acto entregó a Benedicto XVI sus últimas publicaciones, que recogen sus trabajos de investigación en estos últimos años sobre la figura del Beato: la biografía Pastor y Primado en el Amor. Vida del cardenal Sancha y los dos volúmenes de su tesis doctoral El cardenal Sancha y la unidad de los católicos españoles (en imagen).

El pasado 5 de febrero de 2014 prestó juramento de su cargo como Vicepostulador de la Causa de Canonización del Beato.



 En imagen : D. Carlos Miguel García Nieto entrega a Benedicto XVI sus publicaciones
sobre el Beato y le agradece en nombre de la Diócesis de Toledo su beatificación.

Desde esta humilde página expresamos nuestra sincera gratitud al P. Romualdo Rodrigo y a D. Rogelio Ramos por su trabajo y dedicación en estos años a la Causa de Canonización del cardenal Sancha. Encomendamos al nuevo postulador y vicepostulador en esta apasionante tarea, que Dios quiera y dé como fruto permitirnos ver pronto al beato Ciriaco María Sancha canonizado, para mayor gloria de Dios y bien de su Iglesia.