AYUDA ECONÓMICA A LA BEATIFICACIÓN

AYUDA ECONÓMICA A LA BEATIFICACIÓN

25 de febrero de 2012



Toledo, 25 de febrero de 2012 - 12:00 - Capilla de San Pedro (Catedral de Toledo)


La imagen está tomada durante la Celebración Eucarística de esta mañana para conmemorar -como cada año desde hace tantos años, cuando nos reuníamos en la Capilla de la Virgen del Sagrario- el aniversario del fallecimiento del Cardenal Sancha y por tercera vez el día de su Memoria litúrgica aprobada tras la Beatificación.

¡¡ SANTO SÚBITO !!

¡Bendito sea Dios en sus Santos!

X Congreso Eucarístico Nacional en Toledo


X Congreso Eucarístico Nacional

Toledo, del 27 al 30 de mayo de 2010


"... Es además necesario restablecer el espíritu eucarístico de los primeros siglos del cristianismo, estrechar más la unión de las almas con Jesús Sacramentado, y hacer por tanto más frecuente la sagrada Comunión, donde se halla sustancialmente el pan de los fuertes, la sangre que engendra vírgenes, el escudo de los que combaten, el consuelo de los que sufren, la protección de los desamparados, la esperanza de los náufragos ..." 

(Oficio de Lectura de la Memoria litúrgica del Beato Ciriaco María Sancha)

Los santos, nuestros hermanos mayores.

Un gozo muy grande sentimos todos cuantos, de una u otra manera, nos hemos acercado al cardenal Sancha. Es la alegría de verle beatificado -justo en el primer centenario de su muerte- tras varios años de trabajo sobre una intensa vida de servicio a la Iglesia y a la sociedad.

Gracias a Dios hay santos. Los santos son nuestros hermanos mayores en la familia de Dios, que quiere tomarnos de la mano para llevarnos por el mundo y nos dice: Si éste o aquélla lo han logrado, ¿por qué tú no? Un santo no es, sin embargo, un superhombre: el santo es un hombre real, porque sigue a Dios y, en consecuencia, al ideal por el que fue creado su corazón y del que está hecho su destino. Por ello, cuando uno conoce al cardenal Sancha, ¡qué diversidad encontramos entre el mero héroe y el santo cristiano! Merece la pena que conozcamos al cardenal Sancha. Modelo de sacerdotes, con su vida y su palabra orientó hacia la santidad a muchas almas. El secreto de tan desbordante actividad estaba, además de su inteligencia y preparación, en su amor a Cristo y a su Iglesia, en una perfecta sintonía con el Papa. Es una gracia muy especial para la Iglesia en España que sea beatificado y pueda servir como modelo e intercesor.

+ Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo, Primado de España

Acróstico en honor al Cardenal Sancha

C reció en un ambiente rural, con muchas precariedades

A prendió lo duro del campo a muy temprana edad

R écio trabajo con férreo temple enfrentaste

D isciplina en sus estudios académicos y religiosos

E mpeño y esmero para aprender lenguas extranjeras

N ació en Quintana del Pidio y murió en Toledo

A mó a la clase obrera y esto le dio fuerzas

L uchó en favor de los pobres y desafortunados.


S iempre al servicio de todos

A ún en tu pobreza extrema, ayudar siempre fue tu vocación

N adie ha podido negar tu bondad

C ristiano de corazón fuiste

H iciste tu obra con dedicación

A briste tu alma ante las calamidades.


¡Y por eso fuiste y serás el Padre de tu pueblo!

Clausura del Año Centenario - 25.02.2010

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Y al fin ... llegó "la hora de Dios"


Toledo, 18 de octubre de 2009



Beato Ciriaco María

Sancha y Hervás


ruega siempre por nosotros.


 A. M. D. G. 

El Cardenal vuelve a la calle…


Se ha inaugurado hoy, 15 de octubre, una escultura, ubicada en la plaza del Padre Juan de Mariana de Toledo, que refleja al cardenal Sancha acompañado por un niño y un anciano pidiéndole ayuda.

Su autor es el escultor madrileño Pedro Requejo Nova, está realizada en bronce y pesa unos 25 kilos.

El autor, que señaló que ha tardado cerca de cinco meses en realizar este conjunto escultórico, explicó que su voluntad era reflejar la personalidad del Cardenal : "he querido mostrar su amabilidad, sosiego, tranquilidad, la paz interior que tenía y su ejemplo de santidad. Con esta escultura del cardenal Sancha me siento útil. Participo en la milenaria ciudad de Toledo y al mismo tiempo que hago ciudad, le hablo a cada transeúnte de un hombre ejemplar, de alguien que vivió profundamente su sentido trascendente, de valores que nuestra sociedad necesita tener presente".

Antes de realizarla tuvo que leer "una y otra vez" su vida, y aún así reconoció lo difícil que le ha resultado hacer un rostro "con tan pocos fotos y al tener una fisionomía tan peculiar".

D. Braulio Rodríguez bendijo la escultura y manifestó que en la Plaza de Juan de Mariana, "es posible ver a este hombre que después de su muerte quedó un poco en la penumbra, pero su obra ha persistido a lo largo de la historia".

Concierto de acogida de peregrinos


La dominicana Angela Carrasco recordará la presencia en el Nuevo Mundo del Cardenal Sancha y junto a la Corporación Musical Primitiva de Alcoi configurarán el concierto de acogida de peregrinos el próximo sábado en Toledo

Habrá una actuación musical previa a la prevista de la Corporación Musical Primitiva de Alcoi en el concierto del próximo sábado en Toledo. Se trata de la dominicana Ángela Carrasco que cantará fragmentos del Jesucristo Superstar. Así mismo, Mª Angeles Fernández de RTVE, conducirá el acto.

El Arzobispado de Toledo, ha informado que a tenor de la previsión meteorológíca el acto de acogida y concierto inicialmente programados en el Hospital de Tavera a las 18 h. del sábado se trasladarán en el mismo horario al Salón de Actos del Colegio de las Carmelitas.

El director de la Corporación Musical Primitiva, Àngel Lluís Ferrando, ha incluído en el programa obras de Wagner y Juan Cantó -autores que ya estuvieron presentes en el concierto de 1893 ante el entonces arzobispo de Valencia, Mons. Sancha- junto al pasodoble "Musical Apolo" de Amando Blanquer.

Por otra parte, "Valencia-Alcoy" de Julio Laporta Hellín ha sido el pasodoble escogido para el pasacalle previo a la celebración litúrgica con el que la banda alcoyana recorrerá la ciudad histórica -patrimonio de la humanidad- a partir de las ocho de la mañana del domingo.

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PROGRAMA DEL CONCIERTO :

Musical Apolo, pasodoble .......................................... A. Blanquer

El ocaso de los dioses – marcha fúnebre de Sigfrido..... R. Wagner

Parsifal – preludio ......................................................... R. Wagner

Andante y polonesa ........................................................... J. Cantó



Fundada en 1830 con secciones de Música, Orquesta y Capilla, la Corporación Musical Primitiva de Alcoy hunde sus raíces en los albores del siglo XIX fundiéndose con la industrialización, un proceso que hizo de Alcoy la cuna valenciana de la revolución industrial y a sus obreros pioneros en organizarse. Ciudad que fue la sede de la Primera Internacional de los Trabajadores en España y el lugar donde se creó el primer Círculo Católico de Obreros.

En julio de 1873 las lamentables condiciones de vida de los obreros llevaron a una huelga revolucionaria que desató la “Revolución del Petróleo” poniendo a la ciudad a la cabeza de los conflictos sociales de la época. Tras éstos acontecimientos, Alcoy asistió a la fundación de muchas instituciones de carácter recreativo, artístico, instructivo, benéfico y asistencial. Es en éste marco cuando, en 1875 y a partir de La Primitiva, se creó el Centro Instructivo Musical Apolo, sociedad que ha pervivido hasta nuestros días poniendo especial empeño en la formación musical.

Amando Blanquer Ponsoda, dedicaba su pasodoble “Musical Apolo” a la sociedad que ha ofrecido a lo largo de los años el ambiente adecuado para la formación de innumerables músicos, él mismo fue buen ejemplo de ello. Autor reconocido universalmente por su contribución a la música para banda sinfónica, ha cultivado todos los géneros: orquesta, piano, música vocal, etc. Aunque quizás los alcoyanos aprecien especialmente su “Missa a Sant Jordi”. Ese legendario santo-guerrero, patrón de la ciudad, que tan bien representa la lucha contra las adversidades. Blanquer murió en julio de 2005 a los 70 años.

Algún tiempo atrás, la sociedad musical en la que nació al arte, rotulaba con su nombre la academia de instrucción musical, aquélla organizada en 1875, que tras su reconocimiento oficial pasó a llamarse Escuela de Música “Amando Blanquer”, el lugar donde han iniciado su formación la práctica totalidad de los componentes de la Corporación Musical Primitiva a día de hoy. Veinte años después de “El Petróleo”, en julio de 1893, la Primitiva de Alcoy ofrecía un concierto a Mons. Sancha. aprovechando que la banda participaba en el certamen musical de aquél año.

La música de Wagner ya estuvo presente en aquél programa interpretado en el patio del palacio coincidiendo con la primera Feria de Julio que nuestro beato vivió tras ocupar la sede valentina. Wilheim Richard Wagner nacido en Leipzig en 1813 moría diez años antes de que La Primitiva visitara el palacio arzobispal de Valencia. Autor especialmente conocido por sus óperas inspiradas en la mitología germánica, su vida representa muy bien las turbulencias ideológicas de la atormentada Europa del siglo XIX en la que vivió.

Cuando la música de Wagner suena, las tinieblas se apartan y se hace la luz. Sus lineas melódicas surgen de lo más íntimo del hombre con voluntad de alcanzar el cielo. Luz y tinieblas, hombres pequeños ante formidables adversidades cuyos esfuerzos se centran en alcanzar lo que parece imposible. Poético paralelismo con la vida de aquél humilde labrador llamado Ciríaco Sancha que hoy nos contempla desde el cielo.

La banda interpretará la marcha fúnebre de Sigfrido de la ópera conocida en castellano como “El ocaso de los dioses” la última de las cuatro que forman la tetralogía “El anillo del nibelungo”, pero que mejor se puede traducir como “la caída de los dioses” y en la que Wagner narra la historia de cómo el anillo maldito hecho con oro robado al Rhin por el nibelungo Alberich, causa la muerte de Sigfrido -esposo de la valkirya Brunilda- y la destrucción del Valhalla, la morada de Wotan (Odín). También se podrá escuchar el preludio de Parsifal, el caballero de la corte del rey Arturo que sale en busca del Santo Grial.

La idea nació, según cuenta el propio autor, el viernes santo de 1857 y la ópera, tras una larguísima gestación, se estrenó 25 años más tarde. Incorpora como tema el conocido “Amén de Dresde”: una secuencia de seis notas característica de la liturgia en la Sajonia de inicios del XIX. Aunque el nazismo quiso apropiarse de su música, y no pocos le han propuesto como paradigma del paganismo e incluso atribuído ideas racistas; lo cierto es que a pesar de sus ambigüedades -forzadas en parte por su niñez sin padre y su vida a camino entre Alemania, Francia y Suiza-, se sabe que su cristianismo desilusionó a Nietzsche y que en sus escritos se refería a la religión como fundamento de «la propia dignidad humana», o como «la fuente de todo arte».

Juan Cantó contaba 37 años cuando, al frente de La Primitiva, conoció a mons. Sancha en 1893. Era el hijo del fundador de aquélla corporación -formada en su mayoría por obreros-, y trabajaba como profesor de armonía en el Real Conservatorio de Madrid. Precisamente la Villa y Corte le ofreció la inspiración para componer su “Andante y Polonesa”, escrita originalmente para orquesta en 1885 y estrenada el mismo año en el Teatro Real de Madrid por la orquesta que dirigía Francisco Asenjo Barbieri.

Un espléndido movimiento maestoso tras el tiempo de polaka pone punto y final a la que se considera obra cumbre del compositor alcoyano y que actualmente sigue presente con distintas instrumentaciones en el repertorio de las bandas europeas. Pieza que mereció los elogios de la crítica del momento y que debió escuchar el Cardenal Sancha bajo la batuta del propio autor. Música para una velada en recuerdo de aquella de julio de 1893.

Caminos que se cruzan, luces que vencen a las tinieblas, música que surge del corazón para explicar lo que resulta imposible con palabras. Turbulenta historia decimonónica puesta en solfa en un intento de alcanzar lo inalcanzable. Música, en definitiva, para mirar al cielo.

Jaume J. Ferrando

Faltan 4 días


Toledo, 14 de octubre de 2009

Todo está ya preparado en la Archidiócesis Primada para la beatificación del cardenal arzobispo de Toledo Ciriaco María Sancha y Hervás, que será proclamado "servidor de la unidad de la Iglesia" este domingo, 18 de octubre de 2009, jornada en que la Iglesia celebra el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND).

La celebración, que se prevé multitudinaria, dará comienzo a las diez de la mañana y congregará a varios miles de fieles, muchos de los cuales procederán de las distintas diócesis españolas vinculadas a la vida y ministerio pastoral del prelado: Burgos, Osma-Soria, Ávila, Valencia, Alcalá de Henares, Getafe, Madrid...

Igualmente, se espera a varios centenares de peregrinos de Hispanoamérica, especialmente de República Dominicana, el país en el que Sancha realizó una de sus primeras fundaciones. Les acompañará un centenar de religiosas del Instituto por él fundado, las Hijas de la Caridad del Cardenal Sancha.

La jornada de la beatificación comenzará con el pasacalles que ofrecerá la Corporación Musical Primitiva de Alcoi (Alicante), en "señal de reconocimiento de la amistad y simpatía hacia ellos del Cardenal Sancha", ya que esta Corporación ofreció un concierto al Cardenal en el Arzobispado de Valencia, el 30 de julio de 1893. La Primitiva ofrecerá, además, un concierto en el Festival de Acogida a los peregrinos que tendrá lugar el día 17, a las 18:00 h., en el salón de actos del Colegio de las Carmelitas de la Caridad, de Toledo.

La santa misa será presidida por el Prefecto de la Congregación para las causas de los Santos, monseñor Angelo Amato. Concelebrará el actual prelado toledano, don Braulio Rodríguez Plaza, y otros cuatro cardenales españoles: don Francisco Álvarez Martínez, arzobispo emérito de Toledo, don Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, don Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, y don Agustín García Gasco, arzobispo emérito de Valencia.

Concelebrará también el Cardenal Primado de América, monseñor Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo (República Dominicana), quien presidirá, el día 19, la Santa Misa de acción de gracias en la iglesia de Guadalupe (Cáceres). La nómina de los concelebrantes queda completada con la presencia de cuarenta obispos españoles y varios centenares de presbíteros, tanto de Toledo como de otras diócesis españolas.

Hasta el momento, han confirmado su asistencia algunas autoridades civiles, entre ellas el Presidente del Congreso, don José Bono Martínez, el Director General de Relaciones con las Confesiones, don José María Contreras Mazarío, el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, don José María Barreda, y el Alcalde de Toledo, don Emiliano García Page.

La celebración eucarística, en la que se llevará a cabo el rito de beatificación, tendrá como escenario privilegiado el crucero del templo primado, tal y como se suele hacer en las concelebraciones en las que se espera la asistencia de gran cantidad de fieles. Además, fieles a la centenaria costumbre vaticana, tras la proclamación del nuevo beato se descolgará un gran lienzo con una pintura realizada para la ocasión por la pintora cordobesa María José Ruiz, autora también del retrato oficial del mismo cardenal realizado con motivo de la apertura del centenario de su muerte, el pasado 22 de febrero.

En la celebración se estrenará, además, la polifonía de la Santa Misa que ha compuesto el Maestro de Capilla de la S. I. Catedral Primada, don Jaime León Gómez, que será interpretada por la Schola cantorum del Seminario Mayor, los Seises del Colegio de Nuestra Señora de los Infantes, la Coral Silíceo y la Orquesta Sinfónica de Toledo.

Tras la beatificación las reliquias del nuevo beato serán depositadas en una urna de plata que el Cabildo ha financiado y que se colocará bajo el altar de la capilla de San Pedro del templo primado. Fue voluntad del Cardenal Sancha que se le enterrase en la nave de la catedral frente a la puerta de acceso a la citada capilla, como signo de su filial adhesión al sucesor de Pedro. La sepultura se cubrió con una lápida de bronce en la que se recordaba que "vivió pobre y murió paupérrimo". Sobre ella nunca han faltado las flores que toledanos anónimos han depositado permanentemente. Ahora, una vez exhumados sus restos, las veneradas reliquias se depositarán en la citada capilla, cumpliendo así el deseo de quien este domingo será declarado beato.

El Santo Padre Benedicto XVI autorizó la firma del decreto que reconoce el milagro atribuido a Ciriaco María Sancha y Hervás el pasado 17 de febrero. Con tal motivo, la archidiócesis de Toledo y toda la Iglesia española dio comienzo a la conmemoración, pocos días después, del primer centenario de su muerte.

Para la archidiócesis toledana representa una satisfacción muy honda la beatificación de otro de sus pastores. Una circunstancia que no se repetía desde tiempos visigodos. Pero para toda la Iglesia en España significa el reconocimiento eclesial de un pastor ejemplar, fundador del movimiento católico. Y una oportunidad para actualizar el don de la comunión eclesial, por la que tanto trabajó el Cardenal.

Son muchas las facetas que pueden destacarse en el próximo beato. Hombre dotado de una gran preparación intelectual, aparte de dominar varias lenguas modernas, poseía una gran formación en doctrina social. Era característico su porte modesto y sencillo, su dulzura y amor a los más desfavorecidos y su capacidad para dar respuesta prudente a cada uno de los problemas. Destacó por su fidelidad a la Santa Sede y por su profundidad interior... Todo esto y mucho más hace de él una figura del todo atrayente, muy actual y necesaria para la Iglesia y sociedad española de nuestro tiempo.

¿Cuándo será canonizado el Cardenal Sancha?

Muy sencillo: cuando suene en el reloj de la Divina Providencia la hora que solo Dios sabe. No es escamotear la pregunta. Oid al Señor: “Ni un cabello de vuestra cabeza cae sin la permisión del Padre, que esta en los cielos”. A nosotros, devotos admiradores de la vida y virtudes del Siervo de Dios, toca seguir los tramites que las leyes canónicas – es la parte humana pero necesaria- para que un día, por todos deseado, figure en el Catálogo de los Santos “San Ciriaco-María, Obispo”, y será para honor de Dios Nuestro Señor, de la santa Madre Iglesia y de Toledo.

En estos procesos la Iglesia es muy exigente, para seguridad de nuestras creencias; hila muy fino para evitar que pase de contrabando con capa de santo quien no lo sea. Por eso no nos debe extrañar que en el Tribunal de Canonización haya una persona aparentemente contradictoria, que tiene la misión de oponerse, de negar lo sobrenatural de los milagros, que se han de aprobar para que el Siervo de Dios sea declarado Beato y definitivamente Santo. Esta persona es el Promotor de la Fe, vulgarmente el “Abogado del diablo”. Tiene como misión buscar y urgir todas las razones o dificultades que se oponen a la beatificación y canonización a fin de que, por falta de diligencia en el examen de las causas, no sea elevado al honor de los altares quien no lo merezca.

No obstante, esta posición legal, si el cristiano va para santo, saldrá adelante, hasta el final, la causa en la que se ha de probar la santidad heroica del Siervo de Dios, objeto de este proceso. Es aleccionador lo que se cuenta del Cardenal Prospero Lambertini, el canonista mas célebre de su época y que fue durante años Promotor de Fe, “Abogado del diablo”, en la entonces llamada Sagrada Congregación de Ritos; su nombre hoy es Sagrada Congregación de las Causas de los Santos. Tal era su sabiduría y habilidad al proponer sus argumentos, debatiendo los contrarios, que durante el tiempo que estuvo en este cargo no prosperó ningún proceso de Canonización. Elevado al solio pontificio con el nombre de Benedicto XIV (1740-1758) dio luz verde, aprobó todos los procesos, que él tenia parados, ejerciendo legítimamente su papel de Promotor de la Fe, porque estaba cierto de la verdad de las pruebas y milagros aducidos en los mismos.

La Santísima Virgen con sus peticiones “adelantó” en Caná la hora de Jesús. Pedid con Fe gracias al Señor por intercesión del Cardenal Ciriaco-María Sancha y Hervás.

D. Sabino Catalán Fraguas
Fue canónigo de la S.I.C.P.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - noviembre de 1986

En torno a la figura del Cardenal Sancha


Confieso que cuando el Vicepostulador de la Causa de beatificación del Cardenal Sancha me pidió unas letras para el Boletín informativo que mantiene viva la esperanza de la proclamación de la Santidad del Siervo de Dios, acepte, casi forzado por las circunstancias, pero sin saber que podría yo decir si a penas conocía yo detalles de tan excelso Prelado, aunque había oído hablar de él muchas veces desde años...

Me forzaban las circunstancias, porque se me pidieron estas letras desde Alloz (Navarra), cuando celebrábamos la clausura del centenario de esta comunidad de cistercienses, que llegaron un día bendito a nosotros, desde las tierras abulenses, en que el entonces Obispo de Ávila había creado dicho monasterio.

Y doy gracias a Dios por haber aceptado el compromiso. Me ha dado ocasión de asomarme a la vida de un gigante de la Iglesia, gloria del episcopado español, cuyo paso por la diócesis de Ávila, Madrid, Valencia y Toledo dejo rastro indeleble:

• Por su personalidad egregia.

• Por al santidad de su vida entregada de lleno a Dios, en el servicio de la Santa Madre Iglesia.

• Por su creatividad apostólica, que le hizo constructor de numerosas nuevas parroquias y de nuevos seminarios.

• Por su celo apostólico en perfecta sintonía con los problemas sociales de su tiempo, de acuerdo con el magisterio del Papa León XVIII de cuya Encíclica “Rerun novarum” hizo eje de sus enseñanzas y labores apostólicas.

• Por su certera comprensión de los problemas entre la fe y la cultura que apuntaban en su día, en cuya solución acertó ver con claridad el valor y la autonomía de las ciencias humanas, y la necesidad de buscar su armonía con los valores supremos del Evangelio.

Pero para mi, desde Navarra, si por los frutos se conoce el árbol, el elogio máximo de la figura señera de un Obispo ejemplar es su monasterio cisterciense, llegó a tener en Alloz hasta 75 monjas de clausura, que cantan a diario alabanzas al Señor de lo alto, y constituyen por su espíritu apostólico una retaguardia orante por la diócesis y por toda la Iglesia. Descubro en ellas el espíritu de su fundador. Solo 50 son hoy cistercienses de la comunidad de Alloz (y ya es número crecido para un monasterio de clausura); pero es que 25 de las que vivían en esta casa de oración navarra, se trasladaron a Cartagena para fundar otro monasterio, en que sigue vivo el espíritu del Cardenal Sancha. Y sigue vivo el de Alloz, rico en vocaciones y en espíritu. Para mí, esta es la prueba grande de los quilates del espiritual sobrenatural de este Siervo de Dios de que se alimentaba su actividad incansable en toda clase de obras de oración y de apostolado.

Monseñor José María Cirarda Lachiondo
Fue obispo auxiliar de Sevilla, Obispo de Santander y Córdoba y arzobispo de Pamplona

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - abril de 1986

La vida del Cardenal, en una exposición











La muestra, compuesta de seis vitrinas con objetos personales y ocho paneles explicativos, se exhibe hasta el 1 de noviembre en la capilla de Santiago de la catedral de Toledo.

Recoge su vida en un resumen íntimo que contiene piezas tan representativas como algunos de los documentos de su dilatada carrera pastoral -entre ellos, las bulas de designación como obispo auxiliar de Madrid y Ávila, además del nombramiento cardenalicio, con el título de San Pietro in Montorio-, objetos personales como sus vestiduras talares (junto con un roquete blanco que legó al prelado el Papa León XIII) y dos óleos realizados por Latour y Ruiz Morales a comienzos del siglo XX.

El Sr. Arzobispo ha resaltado que servirá para ir "jalonando" de actos de homenaje a Sancha los días previos a su beatificación y sirva para conocer a "un gran hombre" ante "su beatificación, que será un hito dentro de la Iglesia Católica en Toledo".

Incidió en que "esta exposición pretende que en estos días anteriores a la beatificación se abra el corazón de los toledanos y de todas aquellas personas que vengan a ver esta muestra", para "se conozca el trabajo y el legado dejado por este gran hombre", aunque reconoció que "no resulta nada fácil sintetizar en iconos la vida y la personalidad".

El deán de la catedral, Juan Sánchez, reconoció que es una "exposición modesta en fondos, aunque grande en contenidos y expresión" para honrar y recordar la "figura de un gran hombre de la Iglesia".

Después de reconocer el gran esfuerzo que se ha hecho en los últimos días para lograr que la exposición luzca con luz propia, recordó que Sancha siempre fue "una persona preocupada por el patrimonio", pero muy en especial por las personas más desfavorecidas, siendo una de sus notas más características "que siempre que estaba en alguna comida o en algún acto, aprovechaba su condición de cardenal para pedir dinero a las administraciones o a las personas que lo tenían para dárselo a los necesitados".

El comisario de la exposición, el sacerdote Pablo Delclaux Müller, director del Secretariado de Patrimonio Cultural del Arzobispado de Toledo, recalcó que "resulta difícil sintetizar en pequeños objetos y escasos papeles la vida de un gran hombre, obispo y santo. El montaje de esta exposición ha sido bastante complicado, dada la gran cantidad de material que teníamos que manejar y lo pequeña que era en si misma la muestra, por lo que la capacidad de síntesis ha sido realmente fuerte".

Asimismo, la resumió como "exposición coqueta, pequeña, con poco texto, y con objetos personales del cardenal para que nos ayude a contemplar y admirar la figura del cardenal. No se trata por tanto de una explicación científica del objeto, sino que el objeto nos remita a la figura de la persona para no quedarnos en el objeto".

"Ciriaco-María"

Hay en la vida del Cardenal Sancha un dato curioso que llama la atención; su nombre compuesto. Nacido en circunstancias nada prometedoras, dice su biógrafo el P. Isidro Herrera, tuvo que ser bautizado con el “agua de socorro” inmediatamente porque la vida del niño peligraba por instantes. Al día siguiente, 19 de junio de 1833, el párroco de Quintana del Pidio, su pueblo natal en la provincia de Burgos, completaba las ceremonias del bautizado apresurado con la imposición de los Santos Oleos y el nombre: Ciriaco; el del santo del día, como mandaban las buenas costumbres.

Es a partir de su elevación al episcopado cuando aparecen sus escritos avalados con dos nombres estrechamente unidos, Ciriaco- María, expresando así la gran devoción que, desde niño ante la imagen de la Virgen de los Olmos, profesó a la Madre de Dios.

Se me ocurre pensar el susto mayúsculo que debió deparar al nuevo don Ciriaco la noticia: le nombran obispo. Para santificar, enseñar y regir la parte del pueblo de Dios que se le encomendaba; debió pasar serios apuros por el temor a lo que se le venia encima. Y seria entonces cuando, al recordar la conversación de Barac y Débora (Jueces 4, 4-10)., acudirá a la Señora con suplica profunda: “Si vienes conmigo, voy;pero, si no vienes tú, yo tampoco iré”. Y el futuro obispo recordará, como dichas a él, las palabras de aquella mujer, figura de la Virgen: “Iré, si, iré contigo; y no será gloria tuya la expedición que vas a emprender”. Consolado y alentado don Ciriaco emprendió la marcha que sería dura. Lo de menos eran los honores; lo importante, que no estaba solo; eran Ciriaco y María.

Y también le fue al buen obispo, que tuvo siempre gran interés por inculcar a sus fieles y a las religiosas por él fundadas una devoción profundamente vivida a la Señora, a la vez que las obras de caridad que tanto prodigó don Ciriaco-María con los mas necesitados.

Al Cardenal Sancha le cupo la satisfacción de organizar en Toledo las celebraciones jubilares de aquel Año Mariano -1904- con motivo del cincuentenario de la Inmaculada Concepción. Veintiún años contaba cuando el Papa Pio IX definía el dogma en la mañana fría del 8 de diciembre de 1854; era ya estudiante de Teología por aquellas fechas y pudo gozar con las precisiones de la Bula “Ineffavilis Deus”.

Ahora, ya pasados cincuenta años y Cardenal-Arzobispo de Toledo desde 1898, tenía que hacer vibrar a sus fieles con manifestaciones de amor, veneración, invocación e imitación a la Reina de los cielos y tierras. Conocía bien como los toledanos acuden a la Madre con el amplio abanico de advocaciones: Sagrario, Esperanza, Salud, Valle, Estrella, Montesión, Paz, Cabeza, Rosa, Guía, Remedios, Bastida...A muchas de sus fiestas había acudido él en persona. Quiso que aquel Año Mariano marcara un hito en la vida de sus diocesanos. Publico una carta pastoral animando a todos a beneficiarse de los bienes espirituales y a honrar a la Santísima Virgen María. Recomienda las visitas colectivas a los santuarios y organiza peregrinaciones a otros tantos: el 15 de mayo diez mil toledanos marcharon desde San Juan de los Reyes acompañando a la Virgen del Valle hasta su ermita; don Ciriaco-María con ellos; dieciocho arcos esperaban el paso de la comitiva. El 11 de septiembre, el Talavera de la Reina, ante la Virgen del Prado, miles de fieles participan en la procesión calificada como “espléndida por la suntuosidad, la reverencia y recogimiento”. Ocho mil peregrinos se concentraron en Guadalupe, con el Cardenal y otros Prelados y autoridades, para festejar a la “Morenita de las Villuercas”, en otro momento de su pastoreo toledano.

Son datos de una vida: la de un hombre que quiso caminar siempre con la compañía imponderable de Santa María.

Monseñor Juan García-Santacruz Ortiz, fue obispo de Guadix-Baza

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - septiembre de 1988

Estampa histórica


El Cardenal Sancha nació en 1833, en el mismo año en que naciera Isabel II, que sería enseguida reina de España y murió en 1909, a los 76 años de edad, después de haber gobernado la Iglesia de Toledo más de diez años. Fue anteriormente Obispo de Ávila, de Madrid-Alcalá y Arzobispo de Valencia, vivió los años azarosos y turbulentos del siglo XIX. Le tocó vivir todo el reinado de Isabel II, las dos guerras carlistas, el reinado de Don Amadeo de Saboya, la proclamación de la I República española, la restauración del reino de Alfonso XII y la proclamación de Alfonso XIII.

Al trazar el marco histórico en que se desenvuelve su vida, hemos querido fijar también las peripecias políticas en cuyo desenvolvimiento jugó un papel comprometido de protagonista, dejando siempre el mejor recuerdo para salvar las situaciones de la pervivencia de la Iglesia española en todo el mundo.

Quiero principalmente llamar la atención sobre su actuación en los primeros momentos del nacimiento de la Acción Católica española.

El movimiento dirigido para buscar la unión de los católicas españoles, que el Cardenal Sancha fomentó con todo empeño, desunidos como consecuencia de las guerras carlistas y cuyas disensiones tanto daño producían al catolicismo, al que debilitaban profundamente e impedían la restauración eficaz contra las hostilidades de que venía siendo víctima.

Presidió en Madrid un Congreso Católico Nacional en 1889. Se nombró una Junta Central, de la que ejerció una función directiva el gran católico Marqués de Comillas, don Claudio López, quien durante treinta y un años ejerció su cargo. Al poco tiempo se constituyó como parte de la Junta nacional el Consejo Nacional de Corporaciones Católico-Obreras ejerciendo su actuación por medio de dos organismos: la Conferencia Nacional Católico-Agraria y la Confederación de Obreros Católicos.

El Romano Pontífice León XIII en 1903 encargó al Cardenal Sancha la dirección de todos los trabajos conducentes a la concordia entre los católicos españoles y Acción Católica, quedando con ello vinculado al Cardenal Primado el cargo de Director Pontificio de Acción Católica.

Generalmente los recuerdos que se propagan sobre la actuación apostólica del Cardenal Sancha quedan reducidos en muchas ocasiones a chispeantes anécdotas, muy en consonancia con su temperamento jovial y se silencian sus gigantescas empresas en pro de la restauración del catolicismo en nuestra Patria y en una de ellas me he querido ahora para que se pueda valorar la trascendencia de su actividad apostólica y pastoral.

D. Juan-Francisco Rivera Recio
Fue canónigo-archivero de la S.I.C.P.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - septiembre de 1984

Mirando hoy al Cardenal Sancha


El Cardenal Sancha y Hervás fue un hombre que vivió los grandes problemas del siglo XIX, mas casi una década del siglo XX. Aunque hoy nos parezca su figura un tanto alejada de nosotros y, si leemos algunas de sus obras, incluso puede llegar a sorprendernos, fue, sin embargo, un hombre plenamente integrado en los temas que apasionaron a su época.

Muy al día en los problemas de su tiempo, se distinguió por su adhesión al Papa, al espíritu y la letra del Concilio Vaticano I. Pero además estuvo en la vanguardia de las cuestiones sociales de su tiempo; la acción de la Iglesia en su campo social, cuestión que había sido abierta por León XIII como necesaria para afrontar el siglo siguiente, tiempo de las revoluciones sociales, como él mismo adivinaba. Combatió al mismo tiempo por el fomento de la elevación doctrinal del clero, para afrontar el reto del despertar de muchos seglares, impregnados del espíritu krausista, sectario y masónico. No por eso olvidó a los más marginados de la sociedad, de los que nadie se acordaba. La obra que le recuerda como un hombre de Iglesia y de acción al mismo tiempo es la fundación de las Hermanas del Cardenal Sancha, instituto religioso dedicado a los más pobres, niños y ancianos.

Tuvo que vivir circunstancias durísimas, como su encarcelamiento en la isla de Cuba, por su fidelidad a la Santa Sede, la etapa de la I República y el largo periodo de la Restauración canovista con sus aspectos positivos y negativos. Nunca fue una persona extremista ni en sus ideas ni en sus comportamientos.

Es asombroso comprobar a través de la documentación la paz de su espíritu que conservaba en las más adversas circunstancias. Lo demuestra su fino sentido del humor, del que corren hoy todavía por Toledo narraciones insólitas entre muchas familias.

Con el transcurso de los años, la vida y obra del Fundador de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha va cobrando perspectiva histórica. Con ella nos damos cuenta de la labor apostólica tan amplia que desarrollo una persona con unas responsabilidades tan altas en la Iglesia española y que, sin embargo, tuvo un concepto humildísimo de si mismo. Ambos aspectos no tardaran en ser puestos de manifiesto cuando se realice su biografía desde presupuestos rigurosamente científicos.

D. Ramón Gonzálvez Ruiz, canónigo emérito de la S.I.C.P.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - marzo de 1987

Una lección


Con cariño acogí la invitación para acompañar en su tarea de recopilar datos del Siervo de Dios, Cardenal Sancha, al Vicepostulador de la Causa. Hoy me piden unas impresiones. Allá van.

El santo es el hombre que ha sabido imitar y ajustarse en su existencia terrena con amor a Cristo, a más amor más santidad.

La caridad que el Cardenal Sancha repartió en su vida, se prolongaba desde el cielo en un momento de laboriosa búsqueda que nos hacía entender un poco más el himno de San Pablo a la misma virtud. (1 Cor 13, 4-8) “La caridad es paciente y servicial”. Allí estaba el Secretario de estudios del Seminario Conciliar de Burgo de Osma, buscando y rebuscando listas y calificaciones de exámenes de sus alumnos. No importa la hora, ni el tiempo. La alegría se reflejaba en sus semblantes al leer la máxima nota que los profesores habían concedido al trabajo y ciencia del alumno de Quintana del Pidio, Ciriaco Sancha y Hervás. La caridad se hacía presente en paciencia y servicio.

“La caridad no busca su interés”. Los recuerdos familiares e íntimos de pequeñas cosas, un plato o una servilleta con el escudo cardenalicio, eran donados alegre y generosamente por sus parientes. El recuerdo del pariente cardenal, les hacía comprender “la caridad no busca intereses”.

No podía faltar por lo negativo la lección. “La caridad no es jactanciosa, no se engríe”. Una frase repetida se nos clavó como un dardo. “No se le estimaba al Cardenal en su pueblo, no hizo nada por él”. Cierto, no repartió dinero, ni compró tierras; no creó títulos nobiliarios para los suyos...; por esto no se le estimó. En otro tiempo otro pueblo, Nazaret, no quiso recibir a un hijo del mismo, Jesús, por no haber hecho entre ellos milagros. “La caridad es decorosa”. Una pila bautismal arrancada y arrinconada en una iglesia fría y sin culto hacen que también “la caridad se alegre con la verdad”. Allí fue regenerado para Dios, como hijo adoptivo y consagrado templo del Espíritu Santo, por el bautismo, el niño Ciriaco.

Allí un día por las palabras del joven sacerdote se hizo presente y eucaristía entre los suyos el Amor de los Amores. La lección estaba dada. La verdad era patente entre los recuerdos del Cardenal Sancha. El Obispo siguió enseñando con las palabras del apóstol San Pablo: “Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta la caridad”.

D. Diodoro Gómez Catalá
Sacerdote que trabajó en los años 80 en la Causa de Canonización.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - julio de 1983

El Cardenal Sancha, un hombre de Dios


1. Lo que dicen de él.

A raíz de la muerte del Cardenal Sancha, brotaron por todas partes los elogios y alabanzas a la vida y a la obra del recién fallecido.

Así fue juzgado en el Senado: El Presidente le calificó como “uno de los Príncipes –de la Iglesia- más esclarecido...”. El Obispo de Madrid-Alcalá dijo que él había sido “un modelo ejemplar de Prelados ilustres, y un ejemplo clarísimo de virtudes pastorales”. Al Conde de Casa-Valencia le “encantaba cuando le oía hablar de los numerosos monumentos artísticos y científicos en Toledo; y entonces tenía ocasión de entretenerme de las gestiones que constantemente hacía”.

En la Catedral Primada durante la predicación en uno de los funerales, el Canónigo Magistral puso de manifiesto “los hechos prácticos con que vivía heroicamente la caridad”.

Todos los elogios se centran en las grandes gestas y obras de celo, de caridad pastoral y de gobierno prudente y vigoroso. La Revista “Blanco y Negro” en una breve y jugosa apología le califica como una de las primeras figuras de la Iglesia, admirado de todos por su valor y virtudes.

2. Lo que guarda el silencio.

Al narrar la vida de estos hombres eminentes, todos los biógrafos siguen el mismo esquema: destacar, sobre todo lo llamativo y solemne, que realizaron durante unos días de su vida. Y callan el ajetreo diario, monótono y oculto, silencioso y sin historia. Cuentan las grandezas. Callan las realidades profundas. Más que los hechos aislados, interesa el gesto corriente de los días sin espectadores y sin comentarios. La batalla de la santidad se libra en el corazón de los hombres y de su resultado sólo Dios tiene un conocimiento perfecto. Lo más importante de la vida del Cardenal Sancha nunca se narrará, porque de su realización no hubo espectador ni testigo. Ha quedado a solas con Dios.

Al hombre vulgar, lanzado a lo exterior, le interesa hacer mucho, muchas cosas. Pone el acento en la cantidad. El hombre de Dios se fija en la calidad de cuanto emprende; hace con la misma intensidad lo que nunca romperá la barrera del anonimato, que aquello otro que esté expuesto a loa contemplación de la multitud.

3. El secreto de la vida de un hombre de Dios.

Cuesta caer en la cuenta de que el valor verdadero de una vida no depende de lo que hace; sino de cómo se realiza; y eso no suele trascender. Esa es la tarea del hombre de Dios: convertir en endecasílabos la prosa monótona de cada día; descubrir ese algo divino que se encierra en las situaciones más comunes. Todo lo que hizo el Siervo de Dios tiene una resonancia especial por ser el Cardenal Primado de España; pero lo que realmente da la medida de su valor es la calidad con que lo llevó a término. Nadie sabe cuánto mereció su quehacer diario, insignificante en apariencia y normal. Todo depende de la calidad de su administración. La gracia de Dios en cada alma no tiene historia, y sin embargo es el secreto de la santidad de cada vida. Ese es el secreto, lo más importante. Lo más sublime de la vida del Sr. Cardenal nunca se conocerá; por encima de todo lo demás es lo que da la medida de su grandeza ante Dios.

D. Evencio Cófreces Merino
Fue Vicario Judicial del Arzobispado de Toledo y Deán del Cabildo de la S.I.C.P.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - diciembre de 1983

¿Flores frescas desde hace 74 años?

He comentado en repetidas ocasiones a nivel de conversaciones privadas en los ambientes y circunstancias en que normalmente me muevo en “esta Ciudad sin tiempo”, que hay unas flores que están siempre frescas y lozanas. En estas mismas conversaciones también he podido comprobar que otros muchos hacían la misma afirmación. Todos solíamos terminar la conversación convencidos de que su fresca lozanía es cierta, al menos, desde hace algunos años.

Quise entonces ir más lejos. Quise saber en qué día, en qué mes, en qué año empezaron a cortar de sus ramas estas flores. Con tal propósito me lancé a buscar personas ancianas que también conocieran nuestras flores.

Encontré a muchas ancianitas. Ellas también las conocían y vieron estas flores desde muy niñas. Todas me decían, más o menos, lo mismo que doña Anastasia Jiménez Vicente, 71 años, natural y vecina de Toledo, quien, a mi pregunta, respondió emocionada: “Sí, padre. Yo conozco desde muy niña estas flores frescas”. Y siguió explicándome cómo siempre las hubo. Porque su madre le contó que sus abuelos querían mucho al Cardenal Sancha y éste quería mucho a sus abuelos, porque eran pastores y pobres. Que incluso alguna vez vino a su casa y, como traía mucho frío, se calentó con ellos en al lumbre.

Yo la interrumpí para preguntarle, ¿por qué tanto frío? Siguió enseguida diciendo: Había nevado mucho y el Cardenal vino por nuestro barrio repartiendo entre los pobres mantas y pan que traía en un burro. Por eso él llevaba mucho frío. Cuando murió don Ciriaco-María, mi abuela iba muchas veces a la Catedral y se llevaba con ella a mi madre, que tenía entonces veinte años. Y mi madre me contaba que siempre iban derechas a la tumba del Cardenal y le dejaban flores. Que mi abuela se arrodillaba y le pedía cosas. Cuanto doña Anastasia me fue narrando lo iba corroborando con gestos y monosílabos sus dos hermanos, también presentes en la conversión.

Estoy convencido de que al día siguiente del entierro del Cardenal Sancha, la abuela de doña Anastasia y, como ella, sus vecinas y muchos toledanos comenzaron a poner sobre su tumba, flores que no han cesado de ser colocadas hasta hoy. En el sarcófago del Siervo de Dios hay flores frescas desde hace setenta y cuatro años.

D. Pablo López Oliveros
Fue vicepostulador de la Causa de canonización del Cardenal Sancha.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - marzo de 1983

En los caminos de la santidad


El cardenal don Ciriaco-María inauguró con su fecundo apostolado en Toledo un nuevo siglo, lleno de esperanzas y dificultades. Fue en todo tiempo un hombre actual. Dotado de una gran sensibilidad humana, el espíritu le prestó sus alas para captar en cada momento las necesidades de los hombres.

Hacía poco tiempo que Su Santidad León XIII sorprendió al mundo con una gran Encíclica: la “Rerum Novarum”. Hacía mucha falta en la Iglesia. A pesar de su modernidad y de su necesidad en los atardeceres del “siglo de las luces” no siempre fue bien comprendida ni aceptada en la Iglesia. El Cardenal Sancha sí. Él fue un pionero de la acción social. Porque era un hombre de Dios. Porque sabía bien hacia donde caminaba. Porque tenía bien claras las metas de la santidad.

Le pasó al Cardenal Sancha lo que a los profetas del Antiguo Testamento. Fueron los hombres de Dios, los centinelas, los voceros de Yahvé, instrumentos fieles en sus manos. Pero, quizá por eso mismo, escasamente comprendido y poco estimado. Y una singularidad característica del ministerio profético es la incidencia certera de la predicación y de la acción del hombre. En Cuba, en Madrid, en Ávila y en Toledo la acción del Cardenal Sancha fue certera, evangélica, trascendente, pero enraizada en los problemas vitales de cada momento.

Alguna vez escuché de labios de un insigne Prelado de la Archidiócesis de Toledo, el Cardenal Pla y Deniel, de santa memoria, fervientes elogios a la persona y la labor del Cardenal Sancha. Le había conocido en Barcelona y después le sucedió en dos sedes episcopales: Ávila y Toledo. A través de testimonios orales y de la abundante documentación escrita de sus respectivos pontificados vio siempre al hombre práctico, expedito en sus métodos, trabajador infatigable, entregado con ilusión de enamorado a las tareas del cuidado pastoral de su diócesis.

El pueblo fiel le vio siempre como un Padre. Se acostumbró pronto a ver la frágil figura del Cardenal Primado por las calles y rincones apartados de Toledo, dando limosna a un anciano, alentando en la formación de sus hijos a una pobre familia, o alegrando la infancia de algún chaval. Las florecillas de Francisco de Asís tomaron cuerpo en las retorcidas callejuelas de la ciudad imperial por arte y gracia de un Cardenal pequeño de cuerpo y grande de espíritu. Nos dice que abundaba en buen humor. Y que lo repartía con largueza en las visitas pastorales y en sus encuentros frecuentes con la chiquillería que le esperaba en los aledaños del palacio arzobispal. Que era acogedor y bueno, interesándose por cada persona. Que rezaba mucho. Que era un hombre de Dios.

Se me viene frecuentemente al pensamiento la figura del Cardenal Sancha cuando leo en los documentos del más resiente Concilio de la Iglesia: “En la Iglesia todos, lo mismo quiénes pertenecen a la Jerarquía, que los apacentados por ella, están llamados a la santidad... que se manifiesta y debe manifestarse sin cesar en los frutos de gracia que el Espíritu produce...”

D. Antonio Sainz-Pardo Moreno
Fue Vicario de la Diócesis, Colaborador de Cardenales desde Pla y Deniel y Chantre de la S.I.C.P.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - diciembre de 1984

Afanes catequéticos

La Iglesia ha ido realizando a lo largo de los siglos el ministerio profético recibido de su fundador, principalmente por la predicación y la catequesis.

Una pastoral catequética no se construye partiendo solamente de la catequesis actual sino de toda la tradición de la Iglesia, conociendo las principales etapas y personalidades de la historia de la formación religiosa en la Iglesia y en España, tierra de catequistas geniales.

El Cardenal Sancha, Arzobispo de Toledo, es un testigo cualificado en esta tarea catequizadora, él fue de los primeros catequistas que en lo albores del siglo XX impuso y difundió la doctrina del la encíclica “Arcebo nimis” de San Pío X sobre la enseñanza del catecismo que tantísima influencia tendría en la dinámica y calidad de la catequesis en España.

A la luz del documento pontificio, el Cardenal Sancha dispone y ordena “bajo precepto grave” que los sacerdotes con cura de almas expliquen a los niños y niñas de su feligresía durante una hora el catecismo de la doctrina cristiana, todos los domingos y días festivos, sin exceptuar los meses de verano, aunque sea muy escasa la asistencia. Recomienda, incansablemente a los padres de familia, que envíen a sus hijos a la explicación del catecismo, y constituye en la diócesis una junta de la Doctrina Cristiana, compuesta por clérigos y seglares. Su primera preocupación pastoral al llegar a la diócesis primada, fue informarse cuidadosamente de la realidad catequética y de la enseñanza de la doctrina cristiana en las parroquias y en la escuela.

En el ministerio episcopal del Cardenal Sancha, la pastoral catequética es de una urgencia que debe ser antepuesta a otros ministerios por importantes que sean y por encima de otras acciones cuyos resultados podrían ser más espectaculares.

En Toledo con su dirección y tutela nacen las damas catequistas ante el proceso creciente de descristianización en muchas regiones, debido, entre otras causas al insuficiente esfuerzo por adoctrinar y evangelizar a los hombres en el mensaje de salvación.

“No se les ha enseñado lo que deben creer”, escribirá el Cardenal. En otros casos repetirá el Prelado, “el contenido de la enseñanza ha sido inadecuado”.

Esta organización de mujeres piadosas ha de atender en la mente del Cardenal “las universidades de los pueblos, que son las Escuelas de Catequistas”.

En el escrito pastoral que el Cardenal publico en el Boletín diocesano del 25 de marzo de 1905 decía refiriéndose a los que frecuentaban estos centros catequéticos: “Hay mas sensatez y sabiduría en el cerebro del labriego, alumbrado con la luz del Catecismo que en los filósofos y académicos envueltos en teorías nebulosas que les impiden conocer cual es su origen y su ultimo fin”.

Es necesario conocer en profundidad la pastoral catequética de este siervo de Dios que hace mas de cien años empezó a crear en la diócesis y en España una mística encarnada en una organización adecuada y eficaz de proyectos catequéticos.

Sin conocimiento del pasado no hay futuro. Sin historia no se puede entender el presente. El Cardenal Sancha se entrego apasionadamente a esta tarea que nos une a todos; la transmisión de la fe en la catequesis.

Monseñor Ángel Rubio Castro, Obispo de Segovia.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - febrero de 1985

Hombre de Iglesia


El Cardenal Ciriaco-María Sancha-Hervás fue, ante todo, un hombre de Iglesia. Es fácil afirmar hoy esto de él, pero le supuso muchos y dolorosos sacrificios. Promovido de la diócesis de Ávila a la sede metropolitana de Santiago de Compostela, no llego a tomar posesión de la misma. Renunció a ella a cambio de una diócesis difícil y peligrosa, como era la de Madrid, creada el 7 de marzo de 1885. Su primer obispo e inmediato predecesor había sido asesinado a las puertas de la misma Catedral de San Isidro, yendo a celebrar la misa del Domingo de Ramos, el 18 de abril de 1886.

Al aceptar la diócesis de Madrid, el futuro Cardenal Primado de Toledo había dicho al Papa “que él no se pertenecía a sí mismo ”sino a la Iglesia, a cuya llamada quería estar siempre atento.

En los seis años que Sancha-Hervás apacentó la joven y necesitada diócesis, se preocupó principalmente de la vida al interior de su Iglesia. Visitó una por una sus parroquias y filiales y, además, creó y dotó 30 nuevas parroquias en la capital. Clero y Seminario fueron sus campos preferentes de acción pastoral. Puso los cimientos y dio comienzo a la construcción del Seminario Mayor, que luego hubo de edificarse en otro sitio, al mismo tiempo que adquiría, en el Barrio de Salamanca, los terrenos para el Seminario Menor.

En Cuba primero, siendo aún joven canónigo, y como Obispo de Ávila mas tarde, el obispo de Madrid había percibido con exquisita sensibilidad donde están el corazón y la vida de la Iglesia y el mimo con que sus pastores deben cuidarlos.

Sin embargo Sancha-Hervás no quiso que se encerraran, ni él ni la diócesis, en la estéril contemplación de sí mismos. Sabía muy bien que la Iglesia esta llamada a la salvación del hombre en su integridad; con razón le llamaron sus contemporáneos “el sociólogo purpurado”. El Papa León XIII había dado el enfoque cristiano y profundo de los problemas humanos y sociales de su tiempo; el obispo se inspiro en ellos para su acción apostólica.

Entre las dificultades de propios y extraños organizo el Primer Congreso Nacional, marcando así un eslabón más en el esfuerzo de buscar el ritmo que exigían aquellos tiempos de grandes transformaciones en la vida social y que, por fuerza, habían de interesar muy de cerca la vida de los verdaderos creyentes.

Sus intervenciones y discursos en torno al mundo del trabajo, su preocupación vigilante por los patronatos obreros, su promoción de las obras asistenciales católicas, fueron también en la misma línea.

La última carta pastoral del ya Cardenal de Toledo es un canto al amor a Jesucristo y a su Iglesia. Plantea en ella con precisión las relaciones entre la cultura y la fe, y reconoce a la cultura secular sus derechos y su puesto en la sociedad. Pero sabe muy bien que la fe puede inculcarse, y encarnarse en la vida la revelación y el evangelio: “Siendo una la fuente y el mismo autor de las verdades racionales y de las reveladas, no cabe entre unas y otras discordia ni contradicción”.

Cardenal Ángel Suquía Goicoechea

Fue Obispo de Almería, Málaga, Arzobispo de Santiago de Compostela y Madrid-Alcalá

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - julio de 1985

Sus amigos, los sacerdotes.

“Imposible que haya hombres grandes en sangre, valores e ingenio, que no sean sencillos”. Este juicio de un clásico español se ajusta a la figura eclesial del Cardenal Sancha con solo repasar las señas de identidad de su biografía. Su cordialidad solicita dejó en la memoria de los sacerdotes que le trataron, la imagen de un Hermano Mayor sencillo y afable. Deseaba que el servicio y el trato cordial no degenerasen en títulos meramente verbales; sin amor entrañable, las lenguas y las palabras solas no edifican; su vida y sus obras se dejaron modular por la consigna de Jesús: “El mas grande entre vosotros sea vuestro servidor”. A todos brindaba su amistad, volcándose especialmente hacia los más necesitados, apenas les presentía. Era su estilo; a todos les hacia vibrar con el entusiasmo de una vida sacerdotal sencilla y entregada.

Esta entrega generosa a los mas cualificados colaboradores de su ministerio se reflejaba, con la insistencia de un cariño acendrado, en una expresión que no se cansaba de repetir: “Mis amados sacerdotes”. Creía en ellos, borrando distancias y desconfianzas; eran sus hermanos con los que debía conducir a la Iglesia en una época finisecular zarandeada por incertidumbres y negros presagios. Abierto a sus preocupaciones, les animaba en las pruebas; y les sabía corregir con fortaleza cuando en algunos casos la vulgaridad y el olvido habían relegado las exigencias de una condición sacerdotal. Este trato sencillo y amistoso lo fue sembrando como una bendita estela por las diferentes diócesis. Así la fama del Cardenal Sancha nunca brillo más que su verdad.

Su celo pastoral sentía vivamente el problema vocacional; y le preocupa la preparación apostólica e intelectual que con tanta urgencia reclamaban las necesidades de la Iglesia.

• En Ávila ampliará la duración de los cursos académicos buscando una preparación sacerdotal mas adecuada al momento.

• Queriendo contener las acometidas de un ateísmo desbordado erigirá en Valencia diversas Facultades Eclesiásticas que podían elevar al nivel intelectual del clero diocesano.

• En Toledo fundará las cátedras de lengua inglesa y alemana; y convencido de los grandes servicios que puede prestar a lo diocesano un clero bien cultivado, además de enviar seminaristas a Roma y a Lovaina, logrará que la Santa Sede constituya la Facultad de Filosofía en diócesis de tanto relieve como el Arzobispado de Toledo.

Buscaba siempre lo mejor para la Iglesia. Sacerdotes cultos; sacerdotes santos, cimentados en una sólida espiritualidad sacerdotal.

Y en todo momento su atención preferente a los sacerdotes jubilados y enfermos. Para ellos cedió habitaciones de su palacio en Ávila. En Valencia y Toledo apoyará a la creación del Montepío del Clero con cuyos fondos se pudiera proporcionar unas modestas pensiones al clero sexagenario mas necesitado.

Direcciones sustantivas que iban a permanecer y hacer camino. Con el estilo de una sencillez cordial. Como el Hermano Mayor de “sus queridos sacerdotes”. Con razón nuestro espíritu, al acercarse a su vida, experimenta voluntad de altura.

D. Antonio Hernández-Sonseca Pérez, Canónigo de la S.I.C.P.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización - marzo de 1988

Faltan 8 días


Toledo, 10 de octubre de 2009.

Será el 18 de octubre, aunque esto no es una novedad. Desde hace meses los medios de comunicación nos vienen anunciando el acontecimiento que la Iglesia de Toledo y, con ella, la Iglesia española y toda la Iglesia, celebrará dentro de ocho días. La abrumadora descarga de información que cada día recibimos hace que las noticias pasen veloces ante nosotros, sin que en ocasiones nos demos cuenta de su verdadero alcance y de su pleno significado. Y esta podría ser una de ellas. Ya nos hemos acostumbrado a la fecha y puede que también al contenido...

Es tiempo, pues, de intensificar nuestra disposición para participar plenamente, cada uno dentro de sus posibilidades, en los actos celebrativos. ¡Qué grande es para cada uno de nosotros y para cada una de nuestras comunidades que uno de los nuestros sea propuesto como signo y modelo de beatitud! Porque eso es lo que celebraremos el próximo domingo: Que en uno de los nuestros se ha cumplido plenamente la plenitud de las bienaventuranzas. Y esto significa que en cada uno de nosotros, en nuestros ambientes y lugares en los que habitualmente se desarrolla nuestra vida, también se puede comenzar a cumplir.

"Seamos santos para ser hombres de todos los tiempos», ha dicho nuestro Arzobispo hace unos días. En eso consiste nuestra vocación. Nos lo recordará siempre el nuevo beato, para siempre "servidor de la unidad".

08. En Madrid-Alcalá, una diócesis naciente



Año 1886, día 8 de septiembre. Eran las cuatro de la tarde cuando don Ciriaco María llegaba a la estación del Norte para tomar posesión de la diócesis madrileña. Desde allí se dirigió a la parroquia de Santa María de la Almudena –todavía en obras, años atrás él había inspirado su construcción– para dar inicio a una procesión que habría de concluir en la catedral de San Isidro. Pocos meses antes, allí mismo caía abatido por unos disparos su predecesor, don Narciso Martínez Izquierdo. El pueblo seguía conmocionado por tal acción.

Don Ciriaco María conocía perfectamente la realidad madrileña. Había un clero muy complicado; procedente de lugares muy dispares, se encontraba dividido. Había que organizar todo desde los cimientos, pues el difunto prelado había tenido muy poco tiempo para ponerla en marcha. Se trataba del seminario, de la nueva catedral, de la organización parroquial, de los barrios periféricos poblados por gente pobre de aluvión... Cabe añadir la división de los católicos, que tenía en Madrid uno de los puntos de mayor contienda.

Sensible a la preocupación eclesial y social de León XIII, se situó en primera línea entre los obispos por su visión de la realidad española. En la primavera de 1889 organizaba en Madrid el primer Congreso Católico Nacional; primero de una serie de seis que se celebrarían en distintas capitales españolas con el fin de propiciar la unidad de los católicos. Al hilo de los Congresos nacía el movimiento católico español, los laicos comenzaban a organizarse para hacer frente a los retos del momento.

Otras realizaciones en la capital fueron el impulso dado para la creación del Seminario Conciliar, fomentando el acceso de los pobres a la carrera eclesiástica; la prosecución de las obras de la catedral de la Almudena; la implantación de nuevos institutos religiosos, así como asociaciones de laicos para la propagación de la fe y la caridad. El número de parroquias que se encontró a su llegada a la capital fue de veinte; treinta dejó en tan sólo seis años. Y todo esto sin descuidar la visita pastoral por toda la diócesis, que inició al poco tiempo de ingresar en ella. Su labor en los barrios periféricos de la ciudad, marginales y con graves carencias de todo tipo, fue ingente. A todos encandilaba con su sencillez, cercanía y bondad. Muchos inmigrantes encontraron en él al padre que habían abandonado en sus lugares de origen.

Ciclo de conferencias sobre el Cardenal Sancha





Con la ponencia titulada "El Cardenal Sancha y el nacimiento del movimiento católico", finalizó el pasado 30 de octubre el ciclo de conferencias dedicado al próximo beato.

En el citado ciclo, que ha servido como preparación para la beatificación que tendrá lugar en Toledo el próximo domingo, participaron también la profesora Isabel Pascual y el profesor José Carlos Vizuete.

A las conferencias asistió el Sr. Arzobispo, don Braulio Rodríguez Plaza, así como el obispo auxiliar, miembros del cabildo capitular y numerosos oyentes, que prácticamente llenaban la sacristía mayor del templo primado.

En una de sus intervenciones, al término de la segunda conferencia, don Braulio, invitó a todos los presentes a vivir en la santidad y, en relación con el tema general del ciclo, concluyó: "Seamos santos para ser hombres de todos los tiempos".

El profesor de la Universidad pontificia de Comillas, don Rafael María Sanz intervino el último día con la ponencia "El Cardenal Sancha y el nacimiento del movimiento católico". En ella explicó que don Ciriaco puso los cimientos del asociacionismo católico.

"El Cardenal Sancha en Toledo" fue el tema que expuso por el profesor José Carlos Vizuete, en la segunda ponencia. El profesor Historia de la Iglesia de la Universidad de Castilla la Mancha destacó del futuro beato el interés por el clero y por el pueblo. Se preocupó por los sacerdotes y por la formación. Y resaltó que el fruto de la renovación espiritual que dio al Seminario se hizo presente en el testimonio de los sacerdotes mártires años después. Por su parte la profesora Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, Isabel Pascual fue la encargada de inaugurar el lunes este ciclo dedicado al primado de Toledo que será beatificado el 18 de octubre.

Tras hacer un recorrido por la España del cardenal Sancha, de la Revolución a la Restauración, concluyó que "el obispo supo apartar los signos de los tiempos y adaptarse a ellos sin perder el núcleo del mensaje cristiano". "Sancha -concluyó- fue un hombre comprometido con su tiempo, que trabajó sin descanso por la unidad de la Iglesia española y la llevó a la modernidad."

El Cardenal Sancha y el apostolado de los laicos


Hoy nadie duda que el apostolado seglar sobre todo en su modalidad asociada es un bien para la Iglesia, y por lo tanto una necesidad, considerado como un instrumento pastoral de primer orden para la formación de laicos y la evangelización. Así lo constata el Concilio Vaticano II cuando afirma que «en las circunstancias presentes es en absoluto necesario que en el ámbito de la actividad de los seglares se robustezca la forma asociada y organizada del apostolado, puesto que solamente la estrecha unión de fuerzas puede conseguir todos los fines del apostolado moderno y proteger eficazmente sus bienes». Y así lo corrobora en tiempos más cercanos Juan Pablo II en el número 29 de la Exhortación Apostólica Christifideles Laici.

De la misma manera, hoy día sería impensable en cualquier proceso formativo de laicos no reflexionar e interpelarse sobre la presencia en la vida pública. Quedan ya muy lejos en el tiempo, pero a la vez muy actuales las palabras del Concilio cuando indicaba que «se equivocan los cristiano que consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas » (GS 43)

El reconocimiento de estas dos importantes dimensiones eclesiales, el asociacionismo laical y la transformación de lo temporal como algo inherente a la fe, no han surgido de la noche a la mañana, sino que, como todo hecho histórico forman parte de un proceso que hunde sus raíces en épocas anteriores al Concilio Vaticano II. Dicen los expertos en el estudio de la Historia (Kahler), que la realidad histórica no viene definida solamente por el simple curso de los acontecimiento, sino fundamentalmente por la interacción de estos con el crecimiento de la conciencia histórica.

Y es en este sentido en el que el podemos decir que el Cardenal Sancha comenzó a crear conciencia histórica en estos dos campos que tuvieron su culminación en la eclesiología y en la espiritualidad laical que promovió el Vaticano II. Sus intuiciones que se plasmaron en realidades pastorales de mucho calado, es de justicia recordarlo en estos momento en que se acerca el día de su beatificación.

No fueron tiempos fáciles en los que el Cardenal Sancha pastoreó nuestra Diócesis. Tiempos que deben hacer recapacitar a todos aquellos que actualmente piensan eso de que «cualquier tiempo pasado fue mejor». Una ola de anticlericalismo feroz se paseaba impunemente por todo nuestro país impulsada por una intelectualidad sectaria y ciega, en tiempos de resaca colonial como lo califica el historiador Cortazar, que atribuían a la religión el origen de todos los males que afligían a España.

El estreno de la obra «Electra » de Galdós en 1901, en el Teatro Español de Madrid marca el estallido de un movimiento fanático que culmina en la Semana Trágica de Barcelona. Tiempos difíciles para la Iglesia acrecentados, además, por la desunión entre los católicos.

Don Ciriaco María Sancha, hombre comprometido radicalmente para dar respuesta cristiana a la problemática de aquella época, impulsó con fuerza y pese a las grandes dificultades del momento, en línea con la espiritualidad de aquella época, nuevas formas pastorales en relación con el movimiento asociativo, la emigración y el apostolado de la prensa. Las siguientes palabras de un número de la revista «El Mensajero» de aquella época, nos suenan mucho a los que desde hace ya tiempo venimos trabajando por el apostolado asociado de los laicos: «La más preciosa ventaja –decía– es la firme resolución en que estamos los católicos de juntarnos y asociarnos para asegurar buenos resultados».

Sus importantes intuiciones en estos ámbitos de la pastoral se transformaron en importantes realidades, como los Congresos Católicos Nacionales, la fundación del periódico «El Castellano», la Asociación Católica de escuelas obreras, y un amplio abanico de asociacionismo devocional abierto a toda la sociedad sin distinción de clases.

Por todo ello, la gran familia del Apostolado Seglar de nuestra Diócesis, desea unirse al gran acontecimiento de la beatificación del Cardenal Sancha, «hombre santo, que estuvo muy cercano a los más necesitados » en palabras de nuestro Arzobispo, don Braulio; y al mismo tiempo un extraordinario Pastor, que supo adelantarse muchos años en el fomento de realidades eclesiales que hoy tienen plena vigencia.

Luciano Soto García,
Subdelegado de Apostolado Seglar de Toledo.