1º Congreso Eucarístico Nacional


SANCHA HERVÁS Y LOS CONGRESOS EUCARÍSTICOS NACIONALES

por el Siervo de Dios José María García Lahiguera*

Pienso, que al hablar del Cardenal Sancha Hervás, no podía faltar un perfil muy peculiar de su fecunda vida: el Primer Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Valencia. Fue un acontecimiento magno que abrió paso a los subsiguientes Congresos que con tanta solemnidad se han venido celebrando para mucha gloria de Dios y bien de las almas.

Y bien podemos llamar a nuestro Siervo de Dios, el pionero de los Congresos Eucarísticos. Llevaba tan sólo un año rigiendo la Archidiócesis de Valencia cuando tuvo lugar este acontecimiento, primer Congreso Eucarístico Nacional, que se celebró del 20 al 27 de noviembre de 1893.¿Cómo surgió la idea? ¿Cuándo tuvo que luchar y que sufrir hasta hacerla realidad? Ya en el Congreso Católico de Sevilla, entre las consabidas conclusiones figuraba la de celebrar el primer Congreso Eucarístico de España. Sin duda, que el tema se puso en estudio promovido por el “Proyecto de organización eucarística de España” publicado por Mons. Sancha Hervás, en febrero de 1892.

Es un dato muy expresivo, esta inquietud por recoger y organizar el fervor eucarístico, como fuente de vida cristiana en España. Y, cuando hay un ideal y al servicio de él se pone la energía del espíritu, ese ideal se realiza, culmina con la realidad.Así fue. Y Dios, que lo conduce todo y todo lo gobierna, unió al temple y celo del Siervo de Dios, la providencia de regir la Archidiócesis de Valencia: cuna de tan grandes figuras eucarísticas como San Juan de Ribera, Fundador del Colegio y Capilla del Corpus Christi; relicario de la insigne reliquia del Santo Cáliz, cedido por S. M. el rey Alfonso V de Aragón y III de Valencia; y primera ciudad de España que estableció la Obra de la Adoración Nocturna. El temple del Prelado estaba firme, dispuesto a llevar a cabo la iniciativa; la Diócesis guardaba en su historia el tesoro de un profundo fervor eucarístico.

Y, sin pérdida de tiempo, alentado por esta providencia, puso manos a la obra. Porque, fue en febrero de 1893, cuando Mons. Sancha Hervás, escribió a S.S. León XIII, dándole cuenta del acuerdo del Congreso sevillano y pidiendo su anuencia y bendición para celebrar el Primer Congreso Eucarístico Nacional de España, en Valencia. La contestación del Santo Padre no se hizo esperar; no había transcurrido el mes, cuando contestaba –21 de marzo- con frases de entusiasmo y aliento, dando la más gozosa aprobación para que se celebrara dicho congreso.

A partir de aquí, el dinamismo emprendedor de nuestro Siervo de Dios, tomó una trayectoria decidida. Convocó reuniones, preparó programas, aunó iniciativas... y, con ánimo siempre ejemplar, supo resolver las dificultades y salvar los obstáculos que, como en toda obra de Dios, no podían faltar. Nada le arredró para llevar la obra adelante, que es muy cierto que, si la cruz es signo en las obras de Dios, también es verdad que Él da gracia y amor para en la cruz, encontrar la Voluntad de Dios.Fueron meses de arduo trabajo; de contemporizar esfuerzos e ilusiones, afanes y desmayos. Pero, había un corazón sacerdotal, que supo valorar esfuerzos e ilusiones, y supo sostener y abrazar con caridad incansable, los desmayos.

Las cartas-circulares se sucedían sin interrupción: ya al Centro eucarístico de Madrid, pidiendo colaboración; ya animando a los sacerdotes a una intensa catequesis en parroquias y colegios; ya citando a representantes de Asociaciones Eucarísticas, etc. Todo lo puso en juego; todos los valores divinos y humanos del Siervo de Dios, puestos al servicio de ese ideal “Primer Congreso Eucarístico Nacional, de España” bendecido ya por S. S. el Papa.

Y por fin, en emotiva carta del 7 de octubre de 1893, anunciaba solemne apertura del primer Congreso Eucarístico Nacional, seguirían los de Lugo, Toledo, Granada, Zaragoza, León, Sevilla, y, por último, otra vez Valencia en 1971. Que el Siervo de Dios, Sancha Hervás, alcance la gracia de que España siga siendo, como hasta ahora, la Nación eminentemente eucarística, que ha guardado el tesoro de la fe, y ha dado tantos santos a la Iglesia.

* Monseñor García Lahiguera fue arzobispo de Valencia desde julio de 1969 hasta 1978. Durante su pontificado se celebró el VIII Congreso Eucarístico Nacional, en 1972. Junto con la madre María del Carmen Hidalgo de Caviedes y Gómez fundó la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote. Murió el 14 de julio de 1989 y en 1995 se abrió el proceso para su canonización.

Boletín Informativo de la Causa de Canonización  -  junio de 1984